jueves, 13 de octubre de 2011

Maggie, paciencia, la siesta es larga.

Que un ángel y un demonio etéreos y casi inexistentes susurren en tu oreja contradictorios mensajes de opuesta índole no es especialmente agradable.
Menos aún cuando ninguna de las confabulaciones deja de rondarte la mente aún cuando los dos seres no se aparecen. Y menos aún que lo menos aún (si se me permite esa barbaridad léxica) cuando de esa decisión depende uno de los aspectos más importantes de tu vida.
Y con todo esto, no faltan ganas de mandar un poco a tomar por bien se sabe dónde a esos hijosputa del ángel y el demonio, por cabrones, por enfermizos y por liantes, principalmente. Que ya se podían estar calladitos, con la blanca boca tapada y las manos de diablo bien metidas entre los calzones y sus genitales.
Dejad mi mente en paz. Es que me cago en la puta.

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