viernes, 19 de agosto de 2011

Rodarán cabezas.

No acostumbro a protestar en contra de las fuerzas de la autoridad, así que esta vez no será la excepción. Exculpamos a los policías municipales por el hecho de que ellos sólo cumplen órdenes (y extendemos esto a polémicas adyacentes como las de los mossos contra esos pulgosos que ensuciaban en Cataluña).

Pero, buscando responsabilidades a esta agraviada ofensa, es menester recordar que un pub con la licencia al día, pagada, y que dos semanas antes realizó un concierto de hardcore (¡con tres grupos y hasta avanzada la madrugada!) sin problema alguno con nadie, debería tener garantizada la posibilidad de que un concierto programado con suficiente antelación se llevase a cabo. Es inadmisible esta actitud por parte del concello.
¿Quizás algún vecino con frustración ante la escasez de coito en su monótona existencia protestó y resulta que el malnacido y sinvergüenza papanatas tenía amiguitos en los altos círculos? Puede ser.
Mas Viveiro estaba en fiestas y en cada calla resonaba música, así como en la plaza mayor, en interiores y exteriores. Las melodías zumbabam por doquier... pero ahora resulta el caso de que los vecinos de la calle Teodoro de Quirós puede que tuviesen las paredes más delgadas de lo habitual, o que todos ellos sufiresen "fonofobia", porque para que solo cancelasen este evento manda cojones, eh.

Y esos habitantes de mala calaña, así como una administración local que roza la deleznabilidad más vil y lamentable, conviertieron lo que podía ser el primer concierto de HELP (con los sobresalientes Yuno) lejos de las fronteras ferrolanas en una burda pantomima de carga y descarga de aparejos musicales, así como una frustración igual de grande por parte del dueño de El Gato Pardo ante la pérdida económica.

Si es que ni en Ferrol pasan estas cosas, oiga.