jueves, 14 de abril de 2011

Hacer el amor

¿Por qué nos atrae tanto el sexo? Analizándolo desde una perpesctiva científicamente biológica, el acto en si no es más que un mero proceso de combinación de genes de distinta procedencia de dos individuos con diferencias dimorfistas, en mayor o menor medida, para alcanzar la reproducción sexual y perpetuar la especie de turno. Podría considerarse incluso como un medio de batallar y competir con la divisón celular de otros organismos, como pueden ser las amebas.

Pero en la práctica las cosas son distintas, en los más de los casos el sexo ha perdido su función reproductora. Entonces, ¿qué más hay?

Es liberación.

Es el equivalente plausible a un par de alas.

El roce de dos cuerpos entremezclando sus más personales esencias, un beso apasionado, tanto como si el mundo estuviese condenado a desaparecer al término de la acción. Una mano que acaricia suavemente la corva, subiendo lentamente tras el muslo, deleitándose con el tacto de la tersa y suave piel de la persona que acompaña hasta llegar a zonas más deliciosas. Un mechón de acastañado cabello enredado en los dedos juguetones del otro. Dos miradas que se cruzan simúltaneamente en el estallido de un éxtasis que va más allá de cualquier supernova de las galaxias conocidas y por conocer, más allá de una bomba de docenas de megatones reventando con salvaje e incontrolable furia , una explosión en la cual dos almas entran en una comunión sin igual, en una espiral infinita cargada de erotismo y salvaje desmembramiento del propio espíritu.

Es la amnesia aplicada al sufrimiento, la alegría y fuerza de la alta temperatura, el derretimiento de las tarrinas de helado y la brisa que entra por la ventana semiabierta en el tímido y áureo amanecer que prosigue a la noche gloriosa. Es un crescendo descontrolado, unos versos becquerianos cargados de sentimiento y deseo inolvidable, una vorágine inabarcable ligada a un acoplamiento mutuo.

Es despegar los pies del suelo, desaparecer del mundo por unos instantes, es la fusión de dos seres en uno, efímera, pero eternamente deseada.

1 comentario:

Parsley sage rosemary and thyme dijo...

Es la amnesia aplicada al sufrimiento,

Sentimentaaaal ;P

PD. Cambia becquerianos x rimbaldianos :)