miércoles, 7 de marzo de 2012

Física

No es que sea física. Es otra cosa (y no en el sentido aristotélico de la expresión).

Las teorías entrópicas sirven para explicar muchos fenómenos que tienden al caos, mas, ¿cómo encontrar una evidencia tangible, aunque sólo lo sea por lo cálculos matemáticos, de que la propia vida humana tiende a la desestabilización? No es posible, obviamente.

Pero la experiencia, a modo de sabio profesor, nos dicta que debería ser más sencillo aceptar la infelicidad (si entendemos tal concepto como el equivalente a la entropía en su aplicación a la psique humana) que el contentismo absoluto. No superlativemos ni ensalzemos la felicidad como algo supremo, puesto que al privársenos de ella caeremos en un nihilismo prácticamente nietzschiano, como si el aire que respirásemos careciese de oxígeno, y por lo tanto, nuestras mitocondrias celulares no pudiesen realizar su sacra función.

Y ciertos seres, despreciables ellos a ojos de muchos, se sienten ya por naturaleza, más cómodos rodeados de ese desordenado caos que de la felicidad apacible. Porque el caos presenta con su existencia una infinidad de remedios a sí mismo, tan concretos algunos como inabarcables otros, soluciones a un imposible rompecabezas que, por el propio hecho de no poder realizarse, tiene el aprecio de los llamados locos, que en él visionan una apabullante cascada de posibilidades.

A veces el remedio no es evadirse sino aceptar la maldita desgracia y disfrutar de ella.

domingo, 16 de octubre de 2011

Pues así que, de tal que, como iba diciendo... http://chopsueyistoxic.blogspot.com/2011/09/flores-en-el-suelo.html

jueves, 13 de octubre de 2011

Maggie, paciencia, la siesta es larga.

Que un ángel y un demonio etéreos y casi inexistentes susurren en tu oreja contradictorios mensajes de opuesta índole no es especialmente agradable.
Menos aún cuando ninguna de las confabulaciones deja de rondarte la mente aún cuando los dos seres no se aparecen. Y menos aún que lo menos aún (si se me permite esa barbaridad léxica) cuando de esa decisión depende uno de los aspectos más importantes de tu vida.
Y con todo esto, no faltan ganas de mandar un poco a tomar por bien se sabe dónde a esos hijosputa del ángel y el demonio, por cabrones, por enfermizos y por liantes, principalmente. Que ya se podían estar calladitos, con la blanca boca tapada y las manos de diablo bien metidas entre los calzones y sus genitales.
Dejad mi mente en paz. Es que me cago en la puta.

viernes, 7 de octubre de 2011

Maggie, para esto mejor quédate dormida.

Pues el gorrión murió. El maldito y pequeño alado perdió su triste vida enredado entre los hilos de jodida perdición que le atenazaban con inexorable decisión.
Un principio que se las prometía placentero y deleitable, el conseguir el rico maíz, se había convertido en una vil tortura.
Ya jamás podría volver a levantar el vuelo sobre los melocotoneros del campo vecino, ni podría piar y emitir su canto en las cuadras, compitiendo con los pinzones. ¿Y las hembras? Ni un triste hijo, su sangre desaparecerá de este mundo para siempre, ninguna descendencia heredará su ADN, sus cromosomas, su línea de existencia.
Todo se reduce al abandono, al deseo de algo que no se puede poseer, a la resignación ante la podredumbre de tus propias plumas, devoradas por fétidos insectos carroñeros mientrás aún respiras poco a poco, con las tripas retorciéndose dolorosamente sobre si mismas ante la total falta de alimento.
Es la nada más tremendista y absoluta.
De ella no puedes librarte, no puedes cortar las ataduras.

Y así murió el jodido gorrión, sin que nada ni nadie lo evitase.

Maggie, duerme ahora , consigue volar en tus sueños.

jueves, 6 de octubre de 2011

Piromanía.

Es como rojo, naranja y amarillo a la vez. Colores cálidos que enternecen el alma y ahuyentan a la profunda y fría oscuridad. Ejerce una atracción enfermiza y ascendente sobre todo aquel que posa sus ojos sobre esos órganos de ígnea índole. No es más que la oxidación del aire caliente y el vapor de agua en forma de CO2, gases en combustión que desprenden un irreal residuo visual, que son las llamas. Es como una jarra de tequila con melocotón, un café recién hecho, un desierto sahariano en pleno Agosto.




Desde muy pequeño he sentido un tirón hacia el fuego. Mecheros y cerillas son como juguetes para mí, y horas y horas se han perdido admirando la erótica danza de los ropajes etéreos que visten las candentes ascuas, hasta que la tibia y azulada sombra se lleva su calor, enfriando el momento.




Actualmente sustituímos el fuego por meras imitaciones eléctricas que ninguna relación guardan con su agradable predecesor, son casi inhumanas. Pero, ah, el fuego...


El fuego puede admirarse, puede embelesarte, golpearte como un relámpago en lo más profundo de la retina, captar y secuestrar tu alma con sus resplandores de rubí.




Pero no puedes tocarlo.

sábado, 10 de septiembre de 2011

Maggie, despierta

Él no había deseado esto, claro que no. No hasta tal punto.

Tan sólo había intentado colarse en el gallinero para "tomar prestada" una pequeña cantidad de maíz ricamente molido. No tenía la culpa de que su estómago rugiese desesperado de hambre hora si y hora también, tras toda una mañana revoloteando de aquí para allá, sobre las verdes zarzas del campo desde el alba.

En cuanto escuchó el ruído de unos pasos, puso alas en polvorosa, e intentó salir por el extremo más cercano, donde las paredes dejaban un hueco hasta el techo lo suficientemente grande como para que él saliese. Un par de rápidos movimientos hacia arriba y...

Algo frenó su vuelo de forma brusca y dolorosa.

¡Una red!

Se revolvió como pudo, pero su pata derecha estaba totalmente enredada en la malla demoníaca que rodeaba todo el tejado del habitáculo. Tiró con fuerza, pero pudo sentir como su tobillo estaba a punto de dislocarse violentamente y paró. Además, se había enganchado también las alas y poco más podía hacer que agitarse en el sitio.

Intento otear a su alrededor, buscando algún signo de esperanza. Mas todo lo contrario. A solo unos metros, la prometedora campiña, los albaricoques pendiendo de las ramas de sus árboles, las abejas meleras zumbando entre los dientes de león, y, al fondo, un hormiguero con sus afanosas habitantes trabajando sin cesar. Un mundo entero a su disposición, un mundo entero para probar, catar, aventurar y, en definitiva, un entero mundo para vivir.

La cruda realidad estaba mucho más cercana. Una fría tanza de derivado del petróleo, irónicamente, restos de antiguos seres vivos, le rodeaba el cuerpo, sin dejarle casi respirar. A apenas unos palmos de su posición pudo vislumbrar a otro de su especie, boca arriba, también atrapado por la mortífera malla. El gorrión suspiró. Su congénere tenía las plumas traseras embadurnadas por la profusa acumulación de sus propios excrementos, sus ojos habían sido devorados con increíble saña por los insectos carroñeros, y la parte axilar del torso comenzaba a pudrirse ponzoñosamente por la dura acción del sol, emitiendo un hedor nauseabundo. Estaba muerto, obviamente.

El gorrión intentó zafarse una vez más, presa del pánico, desesperado, pero la opresión era demasiado para sus débiles fuerzas.

Poco a poco fue agotándose más y más, el hambre hacía mella en su organismo,sin prisa pero sin pausa, así como el calor del mediodía. No quería cerrar los ojos, sabía que eso era como rendirse, mas no veía otra solución.


Pero hoy ya es suficiente, Maggie, ahora toca dormir.

jueves, 1 de septiembre de 2011

Flores en el suelo.


Sumergidos bajo el agua, a muchos metros de profundidad, una persona puede insuflarle aire a otra, aumentando la resistencia pulmonar y así pudiendo sobrevivir.

En parajes helados, el calor de un cuerpo cercano es más confortable que la peligrosa hoguera y sus azuzantes llamas anaranjadas, que hacen bailar las sombras en la profunda oscuridad de la tundra. Es más cercano, puede salvar de la hipotermia y de la más atroz locura.

Quien te cubre del terrible desierto del kalahari, bajo el abrasador astro solar; quien te guía en esta vida en la que naces perdido, totalmente desorientado; quien te abraza en las noches interminables de invierno, cuando la triste lluvia puntea en las ventanas de la habitación, como si quisiese entrar a amenazarte con la eterna soledad, es un ser humano. Un jodido ser humano, una forma de vida que hace que todo tenga sentido.

Y yo que había perdido la fe en esta raza de mierda al final me trago mis palabras y todo.





viernes, 19 de agosto de 2011

Rodarán cabezas.

No acostumbro a protestar en contra de las fuerzas de la autoridad, así que esta vez no será la excepción. Exculpamos a los policías municipales por el hecho de que ellos sólo cumplen órdenes (y extendemos esto a polémicas adyacentes como las de los mossos contra esos pulgosos que ensuciaban en Cataluña).

Pero, buscando responsabilidades a esta agraviada ofensa, es menester recordar que un pub con la licencia al día, pagada, y que dos semanas antes realizó un concierto de hardcore (¡con tres grupos y hasta avanzada la madrugada!) sin problema alguno con nadie, debería tener garantizada la posibilidad de que un concierto programado con suficiente antelación se llevase a cabo. Es inadmisible esta actitud por parte del concello.
¿Quizás algún vecino con frustración ante la escasez de coito en su monótona existencia protestó y resulta que el malnacido y sinvergüenza papanatas tenía amiguitos en los altos círculos? Puede ser.
Mas Viveiro estaba en fiestas y en cada calla resonaba música, así como en la plaza mayor, en interiores y exteriores. Las melodías zumbabam por doquier... pero ahora resulta el caso de que los vecinos de la calle Teodoro de Quirós puede que tuviesen las paredes más delgadas de lo habitual, o que todos ellos sufiresen "fonofobia", porque para que solo cancelasen este evento manda cojones, eh.

Y esos habitantes de mala calaña, así como una administración local que roza la deleznabilidad más vil y lamentable, conviertieron lo que podía ser el primer concierto de HELP (con los sobresalientes Yuno) lejos de las fronteras ferrolanas en una burda pantomima de carga y descarga de aparejos musicales, así como una frustración igual de grande por parte del dueño de El Gato Pardo ante la pérdida económica.

Si es que ni en Ferrol pasan estas cosas, oiga.